Libro sobre fecundación in vitro
La guía completa del proceso, escrita desde dentro.
Leer más
Escribiendo sobre FIV y ovodonación
Soy Karen Vásquez, autora de Fertilidad Mujer. Escribo libros sobre fecundación in vitro y ovodonación desde la experiencia personal, la investigación documentada y una mirada honesta sobre la infertilidad.
Barcelona, EspañaSoy Karen Vásquez. Tengo 42 años, soy economista y relacionista pública, dirijo una gestoría en Barcelona y, hace tres años, empecé un camino que no estaba en mis planes: el de buscar un embarazo que no llega.
Llevo cinco ciclos de fecundación in vitro, una inseminación artificial, un año de naprotecnología, un embarazo natural perdido y dos pérdidas durante el proceso, Andrea Fabiana y Constanza. He pagado todo de mi bolsillo, junto a mi esposo, y he aprendido a leer informes clínicos, a investigar protocolos y a hacer preguntas que nadie me había planteado.
No soy médica. Nunca lo he sido y nunca me he presentado como tal. Soy la mujer que estuvo en la sala de espera. La que ha llorado al teléfono cuando llegaba la noticia. La que escribe lo que le faltó leer cuando lo necesitaba.
Antes del primer ciclo me quedé embarazada de forma natural. Lo perdí. Esa pérdida rompió mi corazón después de tanta ilusión y de haberlo logrado.
Esto es lo primero que cuento porque es lo primero que cambió todo. Hasta ese momento creía que mi cuerpo sabía hacerlo. Después de la pérdida ya no estaba tan segura.
Nadie me dijo, antes de empezar, que la beta no es lo único que puede fallar. Que te puedes quedar en cualquier fase del camino. Eso es exactamente lo que hoy escribo en mis libros.
Soy venezolana, casada con un catalán, aunque mi familia es de origen canario. Vivo en Barcelona desde hace años. Aquí construí mi vida profesional, aquí me casé y aquí he vivido todo el proceso de búsqueda del embarazo.
Después de un año intentándolo de forma natural, llegué a la primera consulta sin un diagnóstico claro. Infertilidad incierta, me dijeron. Esa expresión, "incierta", se me quedó dentro. Yo quería un porqué. Quería que alguien me dijera qué fallaba para arreglarlo. Esa búsqueda de explicación marcó toda mi forma de afrontar lo que vino después.
Resumo aquí mi recorrido, sin maquillarlo.
Me recomendaron pasar directamente a fecundación in vitro sin tener un diagnóstico. Decidí probar primero con una inseminación artificial. Antes de hacerla me quedé embarazada de forma natural. Lo perdí en pocas semanas.
Hice mi primer ciclo completo. Aquí pierdo a Andrea Fabiana. Esa palabra técnica, aneuploidías, se cuela en tu vida y te rompe el corazón en silencio. Y casi nadie habla de cómo se vive eso desde dentro.
Después del primer ciclo decidí parar y probar naprotecnología durante un año. No conseguí un embarazo, pero fue donde más aprendí sobre mi propio ciclo, sobre infertilidad masculina y sobre pruebas avanzadas que en otras consultas no me habían propuesto.
Volví a la FIV. Empezó en febrero, terminó en agosto. En este ciclo planteé a mi equipo médico explorar si la inflamación crónica y mis alergias podían estar afectando la implantación. Esa hipótesis sobre inflamación tipo 2 e implantación todavía no tiene consenso médico, pero mi equipo decidió incluirla en el protocolo bajo su criterio. Sigo siendo defensora de que la mujer en tratamiento tiene derecho a hacer preguntas e investigar su propio caso, siempre con su equipo decidiendo y supervisando.
Después vinieron tres ciclos más. Solo dos blastocistos en total, ambos con alteraciones cromosómicas. Aquí pierdo a Constanza. Es entonces cuando se plantea de verdad la conversación de la ovodonación.
Sigo intentándolo de forma natural y ahorrando para una posible ovodonación si finalmente la decido. No la he hecho todavía. Escribí mi libro sobre ovodonación precisamente para entenderla yo antes de elegirla. Esa es la verdad.
Empecé a escribir mi libro sobre fecundación in vitro después de mi primer ciclo, cuando la palabra aneuploidías todavía me costaba pronunciar. El libro de ovodonación lo empecé en los últimos tres ciclos, cuando entendí que tarde o temprano iba a tener que decidir.
No escribo desde el "lo logré, ahora te cuento". Escribo desde el camino, mientras lo recorro. Esa es mi diferencia.
Lo que no encontré cuando lo necesitaba está hoy en mis libros: alguien que me dijera que la beta no es lo único que puede fallar, que se puede perder en cualquier fase, que la palabra aneuploidías duele incluso cuando la dice un médico amable, que las llamadas siempre son por teléfono para evitar que llores en la clínica, que el "lo siento" es la frase más repetida del personal sanitario y aún así nunca se prepara una para ella.
Nadie me dijo, antes de empezar, que la beta no es lo único que puede fallar.
Estos son mis principios, escritos para que los puedas leer antes de comprar nada:
Mis libros no sustituyen a tu equipo clínico. Llevan advertencia legal explícita en su interior.
No prometo embarazos, no doy tasas de éxito sin fuente y no recomiendo clínicas concretas.
Los que aparecen en libros y en la web son reales, con consentimiento por escrito, y siempre anonimizados salvo petición expresa contraria.
Cuando hablo de números cito Registro SEF, ASRM, ESHRE u otra fuente identificable y con año.
Cuento lo que me costó, lo que dudé, lo que perdí. Y también lo que aprendí.
Si buscas a alguien que te diga que todo va a salir bien, no soy yo. Si buscas a alguien que te acompañe con la verdad, sí.
No quiero terminar esta página sin nombrar lo que de verdad me sostuvo en los peores momentos. Si estás leyendo esto y estás en mitad del camino, quizá algo de esto te sirva.
Mi terapeuta, que también es kinesióloga, y que me ayudó a sostener cada "lo siento" telefónico devolviéndome al cuerpo cuando los tratamientos hormonales me sacaban de él. El ejercicio físico, todos los días, aunque fuera caminar. Y mi esposo, que ha sido el compañero más maravilloso que podría haber tenido en este proceso. Con nadie más lo habría hecho.
Lo viví en silencio, sin contarlo a la familia ni a las amigas, hasta el último ciclo. No me gustaban las preguntas. Cada una tendrá su forma de hacerlo y todas son válidas.
Si quieres saber más de mi día a día, comparto contenido honesto en TikTok e Instagram. Y si quieres escribirme, puedes hacerlo desde la página de contacto.
Si estás aquí porque acabas de empezar el camino, o porque ya llevas tiempo y necesitas que alguien te lo cuente sin filtros, mis dos libros están escritos exactamente para ti.